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lunes, 12 de diciembre de 2016

Vislumbrar la Verdad

   
Tenemos una mente y dos formas de poner la atención:

  1. Atención equivocada sobre cosas materiales que desemboca en la insatisfacción con la que vivimos la mayor parte del tiempo.
  2.  Atención correcta  en el Verdadero Ser,  ésta es la mente iluminada que nos lleva al bienestar interno.

   El estado normal de nuestra consciencia es una constante sensación de insatisfacción. Es un hábito mental el estar insatisfechos con nuestro aspecto, con los demás, con nuestras posesiones, con nuestra espiritualidad, etc.  Sin embargo, cuando no prestamos atención a nada de eso,  el sufrimiento desaparece. Hay una atención no iluminada que conduce al conflicto pues olvida que todas las experiencias de la vida son un juego de la gran Conciencia.
   La mayoría de las “personas que se creen espirituales”  buscan algo para superar  la ”insatisfacción espiritual” y lo buscan fuera de ellas mismas a través de un maestro  o unas creencias religiosas o unas técnicas especiales. No se dan cuenta que su mente innata iluminada está presente desde siempre en su interior y que solo necesitan acceder a esa  experiencia  dejando de lado el constante parloteo de la mente.
   Somos seres eternos en un cuerpo pasajero y mortal. Mentalmente puede ser fácil comprenderlo, pero solamente vivir la experiencia de ello es la que nos lleva a la realización espiritual.
   La práctica de la Meditación es una de las prácticas más valiosas para ayudarnos a ser conscientes de nuestra luminosidad original. Buda enseñó que el arte de la atención está más allá de toda afiliación religiosa pues pertenece a toda la humanidad.
   Hay muchos ejercicios de meditación.  Prestando atención a la respiración, un día podremos experimentar una repentina disolución de nuestros pensamientos que nos llevaran a un momento de dicha y paz.

   Según el budismo, la verdad absoluta está más allá de cualquier concepto, es una experiencia que se puede realizar ahora mismo sin ninguna preparación previa! Siempre que nos elevemos por encima de las palabras!

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cómo encontrar la Verdad


"... No hay Religión, Filosofía o Ciencia Más Elevada que la Verdad, y no es Propiedad de Nadie, Excepto del Espíritu Libre e Incluyente que se Encuentra en el Interior de Todos y Cada Uno de Los Seres Del Universo..."


Las palabras de BUDA son iluminadoras: "No hemos de creer en lo dicho, simplemente porque fue dicho; ni en los escritos de los sabios, porque han venido de ellos; ni en las fantasías, que han sido inspiradas por un Deva (ángel o una supuesta inspiración espiritual); ni por la mera autoridad de nuestros instructores o maestros; sino que hemos de CREER cuando lo dicho o escrito, esté corroborado por nuestra razón y Conciencia. Por eso enseñé a no creer lo que oyen decir, sino que, cuando lo crean conscientemente, Actúen De Acuerdo y Plenamente".
Son muchos los que tratan de monopolizar la Verdad a través de una Religión, de una Doctrina o una Filosofía. No se puede limitar lo Ilimitado. No se puede encerrar a Dios en un “libro sagrado” y decir que es la “Suprema e Incuestionable Palabra de Dios”. Por estrechez mental comienzan muchas guerras.
¿Cuál es la Verdad?
La Verdad no pertenece al reino de las palabras, es imposible escribirla o comunicarla. La verdad no tiene que ver con los libros o con el sonido, con los cinco sentidos o con una doctrina. Tampoco pertenece al mundo de la formas o de los símbolos. No pertenece al espacio mental.
El Conocimiento Esotérico no pertenece a ninguna escuela, grupo o religión de algún tipo. La "VERDAD" es la Joya que pertenece a toda la humanidad, y se encuentra dentro de cada Ser. Nadie debería “monopolizarla”. La Verdad se encuentra por doquier, es absolutamente libre.
La Verdad Libera en sí misma. La “VERDAD” es una Experiencia Directa, intransferible, una percepción espontánea e instantánea sin intermediarios, una expansión del Ser Interno imposible de describir. Todo lo que pensemos al respecto será una barrera que limitará experimentarla.


¿Cómo llegar a la Experiencia Directa?
La contemplación clara y sencilla de la Verdad puede ser realizada desde el Centro Místico del Corazón.
Experimentar la Verdad requiere de un trabajo diario y continúo. Las cuatro prácticas esenciales, que abajo recomendamos, han sido comprobadas durante muchos siglos en diferentes lugares y proveen un camino seguro hacia el progreso. Se deben Realizar alegremente y hasta donde se pueda. Utilizar siempre como guía el sentido común.
La Verdad se halla por doquier, en el aire, en el mar, en el silencioso retiro de los bosques o en el tumultuoso fragor de las grandes poblaciones. Para descubrirla deberéis contemplarlo todo con suave atención y sencillez, más allá del placer de los sentidos y de las figuraciones mentales que sólo os traerán confusión y sufrimiento”. (BUDHA)

"La Verdad os hará Libres"
(Jesucristo)

La noción sobre la Verdad, que cada persona posee, es solamente una pequeña porción de la Realidad que podemos percibir.
Para ilustrar este tema, os dejamos abajo una de las muchas versiones sobre una leyenda hindú:
Los ciegos y el elefante
Había una vez una aldea poblada por completo de ciegos.
Un mensajero anunció a los lugareños que un príncipe que venía de lejos, atravesaba el país a lomos de un elefante. No había elefantes en estas tierras, y nunca habían oído hablar de ese animal.
- ¿Qué es un elefante? preguntaron los ciegos.
El mensajero les explicó que era una bestia gigantesca, y extraordinaria en todos los sentidos. Esto despertó la curiosidad de los ciegos y todos querían acercarse al elefante para hacerse una idea de cómo era.
Todos a la vez no podía ser. Por lo que se decidió enviar una delegación de siete personas, que el príncipe recibió amablemente.
Autorizó a los representantes del pueblo a palpar su elefante el tiempo que quisieran. Y así hicieron. Tocaron el animal, dieron las gracias al príncipe, y volvieron a casa.
A su llegada fueron rodeados y bombardeados con preguntas de los otros aldeanos.
- “Es un animal que se asemeja a una alfombra rugosa golpeada por el viento en un tendedero, o como un gran abanico”, dijo un ciego que había tocado la oreja.
- “¡En absoluto!”, dijo uno que había palpado la trompa, “Es una especie de serpiente muy gorda, muy nerviosa, con la cabeza peluda y húmeda”.
- “¡Qué va! Es una bestia enorme como el tronco grueso de un árbol”, se indignó el que había palpado la pierna.
- "El elefante es como dos lanzas". Comento el que examinó los finos colmillos.
- "El elefante es como una soga fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta.". Éste le había examinado la cola.
- "No, no, es como un alto muro", gritó otro ciego que había estado palpando el costado del elefante.
- “El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está  forrado de cuero con pelo para afuera.” añadió el que logró tocar al animal en la panza y las patas.
Todos se enredaron en una interminable discusión durante horas sin ponerse de acuerdo sobre cómo era el elefante. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía.
Cada hombre podía "ver" en su mente sólo lo que podía sentir con sus manos. Como resultado cada uno se reafirmaba en que el elefante era como él lo sentía. Ninguno escuchaba a los demás.
Afortunadamente su conflicto no tuvo un final violento, pero la mayoría de los lugareños todavía no saben como son los elefantes. Solamente tres ciegos que se consideraban muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.
El conflicto es tan viejo como la historia misma. El ser humano siempre ha intentado conocer su mundo y conocer la Verdad. Aunque esto no es fácil ya que no todas las personas ven de la misma forma.
Este viejo cuento de la India descubre una de las causas de la falta de entendimiento entre las personas y la carencia de sabiduría en la mayoría.


Referencias:
Redondo Segura, Francisco - “Luz diamantina” - Mithila@ono.com
Serge Raynaud de la Ferrière – “Yug Yoga Yoguismo” - Ed. Diana


lunes, 4 de junio de 2012

Ser puentes de Luz

Un gran pensador y poeta, nos dice cómo ser medianeros de la Luz:


"Hazte un cristal" 

Tu misión es hacerte un cristal.

No un sol - porque los soles vienen de muy alto - ,
sino un cristal que concentre los rayos del sol;
les abra camino a través de su transparencia y ya juntos en haz resplandeciente,
lleve su luz aun a los ojos mas nublados; aún a las mentes mas oscuras, aun a los corazones más dolientes.

Otros, pensaron; otros descubrieron; otros penetraron el corazón del Arcano.
Tú, gozoso y humilde, hallarás tu gloria, en decir.
Tú no eres la luz; tampoco la luciérnaga es luz, pero en su cabecita lleva una antorcha.
Que tu palabra sea llama que encienda la antorcha.
Concéntrate y gloríate de ser un cristal.


Un cristal que a la vez ha de ser prisma de tres fases, una lente de gran concentración, y una simple lámina, diáfana como el agua en que se desvanece el ventisquero. Prisma de tres fases para Bondad, para Verdad, para Belleza. Lente que recoja y concentre, para dar tono, penetración y fuerza a los mil imperceptibles gemidos de las criaturas tristes, que padecen porque no tienen voz. Lámina igual y diáfana, para no deformar las palabras hondas que ya fueron escritas, y que vienen a ti porque las hagas entender a los sencillos y a los ignorantes.


Hazte un cristal: sé medianero de la luz; sirve de puente a la Aurora, que ansía descender hasta el alma tenebrosa del hombre, y al enfermo corazón del hombre, que anhela subir a purificarse y diafanizarse en la Aurora.


Tu misión es hacerte un cristal. Mas al cristal sólo se llega por la senda de la Humildad, de la Pureza, de la Sencillez, de la Alegría y del Silencio; de la PERFECTA humildad; de la PERFECTA pureza; del PERFECTO silencio; de la PERFECTA sencillez, de la PERFECTA alegría.


¿ Puedes tú devenir un cristal?
Perfecta es la pureza de aquel que destierra de sí, todo anhelo que no sea el anhelo de recibir y esparcir la luz.


Perfecta es la humildad de aquél que nunca olvida que luz viene de lo Alto y no de él, y que no viene sólo para él , sino para toda sombra y toda pena.


Perfecto es el silencio de aquél que no disemina sus pensamientos ni sus ansias de comprender y realizar otros aspectos de la vida, sino que los concentra y totaliza en la perenne y única ansiedad de atraer y difundir la luz.

Perfecta sencillez es la de aquel que se mantiene simple, sin engastes ni adornos, confiado en la belleza de la  diafanidad en la virtud suprema de ser verdadero y transparente.


Perfecta es la alegría de aquél que no se deja empañar por nieblas ni tinieblas; que sabe irisar sus propias lágrimas: que olvida su propio dolor - porque sabe que la luz es serenidad y alborozo- , y el dolor ajeno transforma en oración - en demanda de luz -, porque sabe que toda oscuridad y toda pena se curan con la Luz…

Tu misión es hacerte un cristal…

¿Quieres tú devenir un cristal…?