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martes, 4 de junio de 2013

Yoga ayuda a no ser esclavo de los deseos

   Todo el sistema yoga reposa en la concentración de energía hacia un perfeccionamiento. Yoga, no es una forma de psicología ni de filosofía ni es una religión, es más bien una Ciencia Vital, un sistema de mejoramiento de la existencia hacia la Sabiduría.

   Lo más importante en Yoga es superar los deseos y los hábitos. Cuando ha vencido el aspecto nocivo de las cosas y, al mismo tiempo ha vencido el deseo, el yogui puede hacer cualquier cosa  pues escapa a todas aquellas energías que necesitaba emplear al principio para no ser esclavo de sus deseos. 

   El verdadero yogui ha vencido todos los obstáculos y vive exento de complicaciones, exento de las innumerables necesidades que afectan al ser humano habitual. El yogui se siente feliz dondequiera que se encuentre! El yogui no valora tanto lo material y se dedica a comprender  su verdadero Ser. 
   
    Leamos algo con respecto a los deseos:


LA CODICIA Y EL PODER DEL SABER
Por Gundhramns Hammer
3 de junio de 2013


Fuente: El Arte de la Estrategia.


Uno de los peores males que azota a la Tierra es la codicia de los humanos. Ese sentimiento enfermizo por poseer más de lo necesario.

Es una cadena de destrucción y una enfermedad de profundas raíces que corroe el corazón de aquellos que caen atrapados en la red del tener más de lo que se debe tener. 

Los codiciosos son un pozo sin fondo. Su enfermedad los empuja hacia abajo a los niveles de la podredumbre y la vileza con el fin de obtener lo deseado, donde acaban haciendo mucho daño a los demás, ya sean humanos o no humanos. 


Las más diversas filosofías se pierden casi siempre en teorías más o menos elaboradas, en tanto que la yoga progresa sistemáticamente por experiencia personal. 

viernes, 8 de junio de 2012

Una Médico relata su experiencia con el yoga

Natalia García Lafuente
Natalia García Lafuente (30/11/1971) ejerce de Médico en el hospital de Jaca. Ella tiene fama de ser una eficiente Anestesista. Su mayor aspiración es servir de medio para evitar el sufrimiento físico en cualquier ser humano. Y como una auténtica guerrera contra el dolor, ella está dispuesta a acudir donde se la necesite, a cualquier hora del día y la noche.

Sus pacientes se sienten protegidos por su aura cariñosa y con solo oír su voz melodiosa calman sus dolores. Natalia es una mujer dulce, servicial, de mirada soñadora.

¿Cuánto tiempo llevas practicando yoga?
Hace más de dos años y medio, desde que conocí a Milagros S. Trullén en el Polideportivo del ayuntamiento de Jaca.

¿Cuál era tu estado general al comenzar la practica?
Mi salud era buena, pero me molestaban bastante las frecuentes y fuertes contracturas en la zona cervical. El dolor me impedía realizar ciertas asanas (postura del pez, por ejemplo) en las que interviene la flexión de cuello.

¿Has sentido mejorías en algún aspecto?
Pues sí, las contracturas del cuello ya no me molestan y puedo disfrutar de más posturas que cuando empecé. También siento mayor movilidad articular, mayor capacidad de calma emocional y mayor quietud mental. El trabajo y las relaciones los llevo mejor gracias a la mejoría física y emocional.

¿Qué practicas disfrutas más durante las sesiones de yoga?
La relajación dirigida y las asanas, en especial las de torsión de columna.

¿Recomendarías el el yoga a tus pacientes? Si, a todos.
Natalia se relaja en una postura de inversión: Viparitakaraniasana

Natalia llegó a las clases de yoga con el “busca” en la mano y todo el peso de sus responsabilidades laborales sobre los hombros, parecía que cargaba un pesado saco. Su apariencia era tranquila, pero siempre estaba alerta, dispuestos todos sus músculos para salir corriendo en cualquier momento que se la llamara. Al no dejar nunca de lado ese saco imaginario, su delicado cuello sufría las consecuencias.

Ahora, gracias al yoga, se ha puesto en contacto con su cuerpo, ha tomado conciencia de su tensión y de sus posturas erróneas, con lo cual puede relajarse más y evitar las constantes contracciones que sufría a nivel de las cervicales. Natalia, con su dulce sonrisa, siempre me comenta que durante la jornada laboral le sirve de recordatorio mi repetida frase durante la practica de asanas: “alejar los hombros de las orejas”.

Natalia es un nuevo milagro del yoga.

Natalia realiza la postura del pez o Matsyasana.





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