De las Enseñanzas
dejadas por Dios en numerosos libros sagrados a lo largo de la
historia, se deduce que la meta de nuestras vidas en la
Tierra consiste en la ampliación de nuestra consciencia energética con el propósito de lograr la
Unión con el Creador.
Uno de los
representantes del Creador o Consciencia Primordial, Jesús el Cristo, expresó
esta idea en el Nuevo Testamento: «¡Sed perfectos
como el Padre Celestial es perfecto!»