lunes, 2 de enero de 2017

¿Qué es la Palingenesia?

(del griego palin=nuevo y génesis=nacimiento). Es una palabra que tiene muchos sinónimos: metempsicosis, metensomatosis, reencarnación, renacimiento, transmigración del alma, etc...

Todos estos términos expresan un concepto formulado desde el principio de las religiones que acepta nuestra existencia como almas eternas que regresan repetidamente con nuevas formas al mundo terráqueo después de cada muerte física. 
En la India es una creencia común. En el libro sagrado hindú “Bhagavad Gita” está escrito: “El alma no nace ni muere jamás. Tal como uno deja las ropas usadas para ponerse otras nuevas, así el alma deja el cuerpo usado para revestirse de un cuerpo nuevo, Todos hemos tenido muchos nacimientos, pero no lo sabemos”.
Algunos autores afirman que hasta los 5 años está activa nuestra memoria extra-cerebral de otras vidas, luego se olvida todo. Los que recuerdan algo a los 12 ó 13, mueren o enloquecen porque no pueden ajustar la mente a tanta información sobre las múltiples identidades vividas. Olvidar recuerdos de otras vidas es necesario.

La transmigración de almas es tan vieja como la humanidad. En Persia, cuna de los arios, la transmigración era representada por una escalera con siete puntas de diferentes metales que representaban siete planetas.
La reencarnación es una creencia común en el hinduismo, budismo, jainismo, misterios egipcios, hassidismo hebreo, primeros cristianos (secreto Evangelio de Nicodemo), gnosis, teosofía,… También creen o creían en ella pueblos como los esquimales, indios de Alaska, zulúes, esenios, fariseos, fenicios, caldeos, celtas druidas, aborígenes australianos, atlantes, lemurianos, etc.
Julio Cesar, el conquistador de los galos, escribía: “Una creencia que ellos mantienen es que las almas no perecen después de su muerte, sino que pasan de un cuerpo a otro. Esa fe les da un coraje extraordinario”.
En El Corán leemos: “Dios genera seres y, por lo tanto, ellos regresan una y otra vez, hasta que todos regresan a Él”.
El taoísta chino Chuang Tzu decía que pasamos “por incontables transiciones teniendo por delante únicamente lo Infinito”.

Muchos sabios han escrito sobre la reencarnación
Pitágoras después de conocer este concepto en sus viajes por Persia y Egipto, lo introdujo en Grecia. Según este filosofo la metempsicosis lleva a las almas impuras a reencarnarse en formas inferiores y así uno de sus discípulos escribe: ”Las almas de los asesinos pasan a los cuerpos de las bestias feroces para recibir su castigo; las de los impúdicos a las de los cerdos y jabalíes; las de los inconstantes a las de los pájaros; las de los haraganes, perezosos, ignorantes y locos a las formas de animales acuáticos como arenques o leones marinos, etc.”
Muchas personalidades han creído en la reencarnación: Platón (“El alma mil años errante…”, decía en La República), Voltaire, Goethe, Shopenhauer, Oscar Wilde, Virgilio, Hume, Kipling, Allan Poe, Emerson, Giordano Bruno, Benjamín Franklin, etc...
 Rumi, el más grande poeta de amor del Islam, dijo: “Yo no soy más que un alma, pero tengo 100.000 cuerpos. He visto 2000 hombres que eran yo mismo…”.

 El Cristianismo prohibió la creencia en la reencarnación
El Catolicismo aceptaba la reencarnación hasta que el Concilio II de Constantinopla del 553 prohibió esta creencia.
Justiniano estableció que “cualquiera que piense o diga que las almas tienen existencia previa, que sea anatematizado (excomulgado)”. Esta condena pretendía enaltecer la figura de los mártires dándoles la vida eterna de inmediato. Así que durante la Edad Media y hasta hoy día permanece como creencia esotérica u oculta para la mayoría de cristianos.

El psicoanalista estadounidense Erik Erikson dijo: “Reconozcámoslo, nadie en su sano juicio puede visualizar su propia existencia, en lo más profundo de si, sin aceptar que siempre ha existido y seguirá existiendo”.
La reencarnación ha sido estudiada por muchos científicos y psicólogos modernos: Ian Stevenson (Universidad de Virginia), Arnold Bloxam, Dr Mortis Stark, Albert de Rochas, C.D. Broad, Alexander Cannon, Morey Berstein, Joe Keeton, Edith Fiore, etc… todos han escrito o grabado muchas regresiones en sesiones de hipnosis que podéis buscar en YouTube o en sus escritos.
En muchas regresiones se han recordado vidas pasadas con datos comprobables o se han producido fenómenos de criptomnesia, paramnesia (memoria oculta) y xenolalia (hablar lenguas extranjeras desconocidas). Se han hecho regresiones en vivo en programas de televisión de todo el mundo.

Reencarnación es Justicia
El hinduismo denomina ley del karma a este proceso en el cual somos el resultado de nuestros pensamientos y actos del pasado; ciertas acciones causan ciertas vivencias; si eres justo atraerás justicia o si eres inmoral atraerás sufrimiento en esta vida o en la siguiente.
La reencarnación justifica multitud de acontecimientos inexplicables del destino como las muertes y las vivencias trágicas aparentemente injustas que pueden tener su origen en posibles acciones de vidas pasadas. Ej.: una niña huérfana que se muere de hambre es un espectáculo bien triste, pero cómo sabemos si su alma en otra vida estuvo encarnada en un tirano que no daba alimento a sus esclavos y ahora debe aprender su lección? También los que no han ayudado a esa niña deberán recibir justo castigo, etc... 

Podéis leer aquí los casos de los niños que afirman ser los bomberos que desaparecieron con las torres gemelas... También pincha en la niña Ye Euns que con cinco años toca el piano sin que nadie le haya enseñado.
Según el hinduismo, durante toda la vida formamos una “cesta mental de deseos” o karmashaya con la que creamos el próximo cuerpo para poder expresar esos deseos de acuerdo a la vida pasada. Por eso es muy importante lo que pensamos, lo que deseamos, el mal o bien que hacemos, porque todo queda anotado para la próxima vida en la que gozaremos o sufriremos de acuerdo a ello. Así se forman los vasanas o “semillas de las reacciones”, que quedan ocultas en el inconsciente para expresarse algún día. Puede tardar 10 años ó 1000 años.

¿Podemos salir de esta cadena de nacimientos y muertes?
Según dicen sabios y filósofos, la reencarnación es un castigo por desobedecer a nuestro Creador. El es Amor y con amor nos creó, pero nos dio el libre albedrío y escogimos el camino del orgullo que nos llevó al desamor y la consecuente caída a los planos densos de la materia. 

Autores modernos aseguran que antes de nacer planeamos nuestra nueva vida con el objeto de aprender que el sufrimiento-orgullo es superado cuando comprendemos que somos almas eternas pasando por diferentes experiencias durante muchas vidas hasta que, desarrollando Amor infinito, logramos volver a nuestro Creador. 

El amor es nuestra verdadera esencia y cada obstáculo planeado en nuestra vida es una llamada para dejar de lado el ego y conducirnos hacia la Supraconsciencia. Hay técnicas que pueden ayudarnos en esa vuelta a Casa, y allí están las practicas religiosas no importa de que religión, siempre que nos ayuden a expresar el verdadero amor.

Yoga, Meditación, Plegarias devotas, etc... son técnicas cuya práctica continuada nos podrá retornar a nuestro rango original en estado de Super-Cosnciencia.

Además los libros sagrados Bhagavad Gita y Bhagavatam aseveran que el estado mental en el momento de la muerte constituye la base del próximo nacimiento. Así que es importante un continuado entrenamiento mental para que el último aliento se haga con la armonía y el silencio mental necesarios para volver con humildad hacia nuestro Padre-Amor.

Bibliografía:

  1. MURRAY D.C., Reencarnación
  2. VIGNE P., La reencarnación es una realidad
  3. BHAKTIVEDANTA SWAMI PRABHUPADA, Volver a nacer
  4. SCHWARTZ R., El Don de tu alma
  5. SCHWARTZ R., El Plan de tu alma
  6. GUILLEM V., Las leyes espirituales
  7. El Bhagavad Gita
  8. Todo sobre reencarnación 
  9. https://www.esenciaymisterio.com/evidencias-cientificas-que-prueban-que-la-reencarnacion-existe/
  10. http://despiertayadifundelaevolucion.blogspot.com/2016/07/ninos-dicen-ser-personas-fallecidas-en.html

que la creación es una gran rueda 
que no puede moverse sin aplastar a alguien. 
Victor Hugo

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